PANLEUKOPENIA FELINA

Por la Dra. Holly Frisby

  

            La Panleukopenia es una enfermedad vírica muy contagiosa que afecta a gatos adultos, gatitos, mapaches y visones. Invade principalmente las células del sistema digestivo, la médula (donde se generan los glóbulos rojos), el tejido linfático y el sistema nervioso, y allí se reproducen rápidamente. Esto explica que los síntomas más frecuentes sean diarrea, vómitos, anemia y convulsiones. Existe una vacuna que inmuniza frente a esta enfermedad.

 

¿Cuáles son las características del virus de la Panleukopenia felina?

 

            La Panleukopenia, también conocida como moquillo felino, es causada por un virus muy similar al que causa la parvovirosis canina (de hecho, esta última surgió como una mutación de la PF). El virus es muy estable en determinadas condiciones ambientales y puede sobrevivir durante años a una temperatura de unos 20 º C; incluso con temperaturas inferiores, sobrevive, y no se consigue eliminarlo con la mayoría de los desinfectantes más comunes. Sin embargo, una solución de lejía aplicada durante diez minutos conseguirá volver inactivo al virus.

 

¿Es muy frecuente la Panleukopenia?

 

            Es un virus muy extendido y frecuente en el medio natural, de modo que todos los gatos están expuestos a ella durante su primer año de vida.

 

¿Cómo se transmite?

 

            La Panleukopenia se contagia generalmente cuando un animal entra en contacto con las heces o la orina de otro animal infectado. Los gatos que han sido infectados conservan el virus de la panleukopenia en heces y orina incluso seis semanas después de su curación. También resulta posible el contagio con utensilios que hayan podido estar de alguna forma en contacto con la orina/heces del animal: comederos, bebederos, ropas, zapatos, manos, colchones y, por supuesto, bandejas de arena para las deposiciones.

            Se transmite también a los gatitos, ya en el útero de su madre, si ésta se ha infectado con el virus.

 

SÍNTOMAS DE LA PANLEUKOPENIA FELINA

 

            Los síntomas de la Panleukopenia felina son similares a los que padecen los perros que sufren parvovirosis (“moquillo”): vómitos, diarrea y convulsiones. Por ello, la Panleukopenia también se conoce como “moquillo felino”. En gatitos sin vacunar, por lo general es una enfermedad fatal.

            Muchos gatos de avanzada edad expuestos al virus no manifiestan síntomas. Sin embargo, los gatos jóvenes (entre 3- 5 meses) no vacunados pueden resultar gravemente enfermos. Los síntomas se manifiestan súbitamente y los gatitos experimentan un aumento brusco y alarmante de temperatura, depresión y pérdida de apetito. En algunos casos, se piensa incluso en un envenenamiento. Tres o cuatro días después, los vómitos se recrudecen y el animal puede sufrir una severa deshidratación. Los gatos deshidratados pueden inclinar su cabeza sobre el bebedero, pero no beben. La diarrea puede ser sanguinolenta.

            Un gato gravemente deshidratado puede sufrir hipotermia, debilitarse y sufrir incluso coma. La infección vírica, por otra parte, predispone a padecer otras infecciones bacterianas.

            Los gatos que sobreviven a la enfermedad más de cinco días normalmente se curan, aunque un restablecimiento completo puede tardar algunas semanas, ya que el aumento de peso será lento.

            Las gatas preñadas que se hayan infectado de Panleukopenia pueden sufrir un aborto o tener gatitos que nazcan muertos. En algunos casos, algunos de los gatitos que hayan llegado a nacer de una madre con Panleukopenia pueden sufrir temblores y falta de coordinación. El sistema nervioso ha sido dañado, ya que el virus afecta al cerebelo, la parte del cerebro responsable de la coordinación muscular. Mentalmente, estos gatitos parecen normales y cuando crecen son capaces de compensar sus deficiencias y llevar vidas relativamente normales. Algunos gatitos pueden presentar anormalidades de la retina ocular.

 

¿Cómo se diagnostica una Panleukopenia felina?

 

            El veterinario realizará un exhaustivo examen médico del gato, anotando sus síntomas, procediendo a una palpación física y realizando pruebas de laboratorio. En un primer momento, la Panleukopenia puede confundirse con el virus de la Leucemia felina, la salmonelosis y la perforación intestinal, o incluso con la presencia de un cuerpo extraño en el aparato digestivo.

            Después de proceder al examen físico, el veterinario habrá constatado fiebre, depresión y, mediante palpación del abdomen, engrosamiento de los nódulos linfáticos y de los intestinos. Por lo general, el abdomen resulta también dolorido.

            Los gatos con Panleukopenia presentan un recuento muy bajo de células sanguíneas, síntoma frecuente en algunas otras enfermedades. Algunos animales presentan también una significativa disminución del número de plaquetas (componentes sanguíneos que intervienen en la coagulación).

            También hay test disponibles para detectar el virus en las heces. Los hemogramas buscan anticuerpos (proteínas producidas por el cuerpo para destruir los virus y bacterias invasores) pero no se utilizan generalmente para establecer un diagnóstico. El virus pueden ser aislado en heces y orina, pero, una vez más, resulta demasiado costoso y no ofrece conclusiones definitivas, aunque es de gran utilidad para llevar a cabo investigaciones veterinarias.

 

Tratamiento de la Panleukopenia

 

            Básicamente, se trata de ofrecer al animal cuidados paliativos: suministrar fluidos por vía intravenosa o subcutánea para evitar o corregir la deshidratación; aplicar transfusiones sanguíneas a los gatos afectados gravemente... La medicación es útil para controlar los vómitos. Y los antibióticos ayudan al gato a evitar otra posible infección bacteriana debida al deterioro del sistema inmunológico. Las inyecciones de vitamina B resultan también convenientes. Cuando los vómitos cesan, el gato puede recibir una alimentación basada en una dieta blanda, suministrándole pequeñas porciones de comida frecuentemente.

 

¿Cómo prevenir y controlar la Panleukopenia?

 

            Ante todo, vacunando a los gatitos y revacunándolos convenientemente. Esta es la principal garantía para proteger a nuestros gatos de la Panleukopenia. La vacuna puede administrarse a gatas gestantes o gatitos incluso antes de las cuatro semanas, si se encuentran en grupos de riesgo (por ejemplo, en residencias, protectoras o centros de acogida). Pero la protección completa no es efectiva hasta una semana después de haber recibido el gato la revacunación. Las últimas vacunas a partir de virus vivos modificados, producen un efecto inmunitario más rápido y fiable, pero deben suministrarse al menos dos vacunaciones con un intervalo de 2-4 semanas. Las gatas preñadas y los gatitos menores de un mes nunca deberán recibir una vacuna “viva” , pues causa abortos y daña el cerebelo del gatito.

            El  medio ambiental de los gatos afectados de Panleukopenia debe considerarse contaminado por el virus. Una dilución de lejía al 1:32 puede emplearse para desinfectar suelos, platos, bandejas de deposiciones, jaulas y otros enseres utilizados por el gato con panleukopenia. No olvidemos que este virus pueden permanecer durante años en el ambiente. Un gatito nunca deberá entrar en un criadero o en otra casa hasta que haya recibido sus vacunaciones completas.

Trad. Catherine Soriano