VIRUS DE LA INMUNODEFICIENCIA FELINA
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Cornell
Veterinary Medicine Última
revision 4/10/99
http://we.vet.cornell.edu/Public/FHC/fiv.html ¿Qué
es el virus de la Inmunodeficiencia Felina?
Los virólogos han clasificado el virus de la Inmunodeficiencia
Felina (VIF) en la misma familia del virus de la Leucemia Felina, pero con
una diferencia: el VIF no es un retrovirus, sino un lentivirus, del
tipo de los que causan la neumonía progresiva de las ovejas, la anemia
infecciosa de los caballos, la artritis y encefalitis en las cabras y el
SIDA en humanos. VLFe y VIF con frecuencia causan un tipo de enfermedad
muy parecida, pero en sí mismos ambos virus difieren en muchos sentidos,
por ejemplo en cuanto a su forma y aspecto: el VIF es un virus de forma
alargada, mientras el VLFe es circular. Además, ambos son muy distintos
genéticamente, y su estructura proteínica es muy diferente en tamaño y
composición. Importancia
y riesgo de la enfermedad (porcentajes).
Hay gatos infectados de VIF en todo el mundo, pero la importancia
del la infección depende de la localización geográfica seleccionada y
de la población de gatos testada. En los EE.UU, aproximadamente entre un
1´5 y un 3% de los gatos en apariencia saludables han sido infectados del
VIF. Este porcentaje aumenta considerablemente al estudiar a los gatos con
algunos signos clínicos de enfermedad, pues más de un 15% de los gatos
con manifestaciones de alguna difusa patología también resultaron
infectados del VIF. Los machos no castrados a los que se les permite salir
libremente de casa, especialmente aquellos más agresivos, son los que
resultan infectados con más frecuencia, mientras que los gatos que
permanecen siempre dentro de casa son menos proclives a contraer la
infección. ¿Cómo
se transmite?
En principio, la única forma conocida de contagio es por la mordedura
de un animal infectado a otro sano (y en algunos casos de transfusiones
sanguíneas). El contacto no agresivo, casual, entre gatos que conviven en
un mismo entorno, aunque compartan bebederos, comederos, juguetes y otros
enseres personales, no parece ser una vía de contagio de VIF. En raras
ocasiones, la enfermedad se transmite durante la gestación cuando la
madre es portadora del VIF, o bien al atravesar el canal del parto o
cuando los gatitos recién nacidos comienzan a mamar leche infectada. El
contacto sexual tampoco parece ser una forma de transmisión del VIF. ¿Cómo
afecta este virus al gato?
Una vez que el virus penetra en el cuerpo, después de la infección
inicial, llega a los nódulos
linfáticos donde puede reproducirse en los glóbulos blancos llamados
linfocitos-T. En consecuencia, se produce un engrosamiento generalizado
de los nódulos linfáticos, aunque este estado de la enfermedad
generalmente pasa desapercibido para el propietario del animal, a no ser
que dicho engrosamiento sea muy visible y evidente.
Algún tiempo después –quizá días, pero por lo general semanas
o meses- el gato muestra síntomas como fiebre y un considerable descenso
de leucocitos. Esta leucopenia se debe, fundamentalmente, a la falta
de neutrófilos, los glóbulos blancos que protegen al gato contra las
infecciones bacterianas, y también a la pérdida de esos linfocitos-T o
“células de ayuda” que juegan un importante papel en la protección
inmunológica. La anemia (bajo recuento de glóbulos rojos) también
puede manifestarse, especialmente cuando la enfermedad ya está muy
avanzada.
Los gatos infectados pueden parecer normales durante años. Pero de
pronto, cuando comience a mostrar signos de inmunodeficiencia, la
capacidad del gato para autoprotegerse contra las infecciones se verá
comprometida. La misma bacteria, virus, hongo o protozoo que los gatos
normalmente encuentran cada día en el ambiente y que por lo general no
afecta a su salud, puede causar una enfermedad muy grave en los gatos cuyo
sistema inmunológico ha sido dañado por el VIF. Estas infecciones
secundarias son responsables de la mayoría de signos clínicos
asociados al VIF, y la principal causa de muerte en gatos VIF positivos. ¿Cuáles
son los síntomas de la enfermedad? ·
Fiebre. ·
Pérdida
de apetito. ·
Manto
(pelaje) empobrecido, sin brillo... ·
Infecciones
e inflamación de encías (gingivitis). ·
Estomatitis. ·
Infecciones
crónicas o recurrentes de la piel, del tracto urinario y del sistema
respiratorio. ·
Diarrea
persistente. ·
Inflamación
del tejido conjuntivo (en algunos casos, no siempre aparece). ·
Pérdida
de peso lenta pero progresiva que acaba en un grave enflaquecimiento a
medida que avanza la enfermedad. ·
Incremento
del riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, como linfomas (aunque ese
riesgo siempre es mayor en el caso de gatos infectados de Leucemia). ·
Aborto
y problemas reproductivos en gatas fértiles infectadas. ·
En
algunos casos, aún no siendo tan frecuente: convulsiones, deterioro
mental y otros desórdenes neurológicos. Algunos
gatos VIF positivos manifiestan enfermedades recurrentes seguidas de
episodios de aparente salud. Incluso la leucopenia y la anemia aparecen y
desaparecen de forma cíclica: con episodios de bajos recuentos seguidos
de una recuperación de los niveles normales. Sin embargo, la tendencia
general parece ser progresiva, de modo que los descensos en la fórmula
leucocitaria son más bajos en cada nuevo episodio o brote de la
enfermedad. ¿Cómo
se diagnostica esta enfermedad?
El diagnóstico ha de basarse en el historial, los signos
clínicos y los resultados de un test de anticuerpos del VIF.
Este test lo realizan la mayoría de los laboratorios veterinarios, tanto
universitarios como comerciales, e incluso está disponible en un kit que
se utiliza en clínicas veterinarias privadas. La presencia de anticuerpos
del VIF, es decir, un resultado positivo, demuestra que el gato ha sido
infectado de VIF –probablemente durante toda su vida- y que por tanto es
portador y puede transmitir el virus a otros gatos. Aunque pueden darse
falsos resultados positivos o negativos, los resultados positivos deberían
confirmarse usando otro test diferente. En algunas ocasiones, un test de
VIF puede manifestarse como equívoco o indeterminado. Un nuevo test
realizado dos o tres meses después, por lo general dará un resultado
inequívocamente positivo o negativo. Sin embargo, algunos gatos pueden
seguir mostrando resultados poco claros en el test, probablemente porque
algún factor sanguíneo interfiere con la prueba.
Los gatitos pueden dar un resultado positivo 12 ó 16 semanas después
de su nacimiento, sin haber sido realmente infectados de VIF, a causa de
la transferencia pasiva de anticuerpos del VIF de su madre. Sólo un
porcentaje muy pequeño de estos gatitos están o estarán infectados. Por
esta razón, los gatitos que muestran un resultado positivo en el test
deberían ser nuevamente testados a los seis/ocho meses para determinar su
verdadero estado de salud.
Un resultado negativo en el test indica que no han sido detectados
anticuerpos del VIF. En muchos casos, un resultado negativo significa que
el gato no está infectado. Sin embargo, necesitamos que transcurran unas
8-12 semanas (o incluso más) después de la infección para que existan
niveles detectables de anticuerpos. Si se ha realizado el test durante
este intervalo de tiempo, podríamos haber obtenido resultados erróneos.
Por consiguiente, los gatos VIF negativos con una posible exposición
(conocida o desconocida) al VIF deberían ser testados de nuevo unas 8-12
semanas después de su probable riesgo de contagio, para dar tiempo al
desarrollo de una cantidad de anticuerpos mesurable por el test.
En algunos casos, aunque muy poco frecuentes, algunos gatos en los
últimos estadios del VIF pueden dar resultados negativos en el test,
porque su sistema inmunológico está tan alterado que ya es incapaz de
producir ningún tipo de anticuerpos. ¿Qué
puedo hacer si mi gato está infectado de VIF?
Lo más importante es proteger al gato y evitar su exposición a
cualquier posible agente infeccioso que pudiera causarle una grave
enfermedad o incluso la muerte, ya que se trata de un animal cuyo sistema
inmunológico padece una disfunción fatal. No dejar salir al gato
de casa es la única forma de evitar que la enfermedad se contagie
a otros animales (que podrían ser mordidos) y que cualquier bacteria,
virus, germen o elemento patógeno comprometa la vida de su gato.
El uso de medicamentos antimicrobianos para controlar las
infecciones de tipo fúngico o bacteriano, puede tener un éxito moderado
y habrá de continuarse durante largos períodos de tiempo, pues de lo
contrario se producirán nuevas infecciones y/o reinfecciones.
Con frecuencia serán necesarios cuidados de mantenimiento, como el
suministro de fluidos intravenosos (hidratación), transfusiones
sanguíneas y suplementos dietéticos de elevado contenido calórico.
El uso de corticosteroides o cualquier otra droga
antiinflamatoria puede ser apropiado en algunos casos para controlar la
estomatitis y la gingivitis. Los esteroides anabolizantes ayudan a
combatir la pérdida de peso y el adelgazamiento.
Pero todas estas medidas no combaten de forma directa la
enfermedad, no luchan contra el virus en sí mismo.
Algunas de las drogas utilizadas en el tratamiento de los pacientes
afectados de SIDA (como el AZT) parece ser que podrían ayudar a
los gatos afectados de VIF, pero son caras y difíciles de obtener, y los
efectos secundarios parecen ser más graves en los gatos que en los
humanos. Cualquier droga creada para potenciar o modificar el sistema
inmunológico podría ser beneficiosa para tratar las infecciones felinas
de VIF. Sin embargo, los tratamientos potencialmente más efectivos están
todavía en una fase experimental de pruebas y desarrollo. Aunque hay que
tener en cuenta que todos
estos medicamentos sólo atenúan los efectos del virus pero no lo
destruyen. Acabo
de descubrir que uno de mis gatos tiene VIF, y tengo otros gatos... ¿qué
hago ahora?
La transmisión directa, gato-a-gato, del VIF en criaderos y/o
casas donde conviven varios gatos, es bastante improbable si los gatos no
luchan entre sí. Muchos gatos VIF + no son diagnosticados hasta después
de convivir durante años con otros gatos. Cierto que, en teoría,
cualquier gato que padezca una enfermedad infectocontagiosa debería
aislarse del resto de la colonia felina, pero en realidad si no hay
episodios violentos (peleas o luchas) el riesgo de que contraigan la
enfermedad los gatos sanos parece ser muy bajo. ¿Cuál
puede ser la esperanza de vida de mi gato VIF +?
Es imposible predecirlo con seguridad. En condiciones ideales, si
aislamos al gato VIF+ de otros gatos, muchos gatos infectados conservan
una aparente buena salud durante meses o incluso años después de la
infección inicial. Si tu gato ya ha padecido una o más enfermedades
graves a causa de la infección de VIF, o si persiste la fiebre y la pérdida
de peso es alarmante, la esperanza de vida se reduce considerablemente.
El estado del sistema inmunológico de un gato afectado de VIF
puede determinarse mediante un test que valora la cantidad de linfocitos
CD4 y CD8. Este test mostrará el nivel de inmunosupresión del gato; una
menor cantidad de CD4/CD8 revelará un pronóstico mucho más grave... Mi
gato VIF+ murió recientemente después de una larga enfermedad. ¿Es
completamente seguro llevar a casa un nuevo gato?
Fuera del gato portador, el virus del VIF es altamente inestable y
no sobrevive más de unas horas en condiciones ambientales normales. Por
otra parte, la enfermedad se transmite únicamente mediante mordiscos, de
modo que no es necesaria ninguna cuarentena para prevenir la infección
de VIF si se ha decidido traer otro gato a casa. En cualquier caso,
como medida preventiva convendría: ·
Desinfectar
o reemplazar los bebederos y comederos, las camas, aseo (bandeja de arena)
y juguetes del gato que haya fallecido de VIF. ·
Utilizar
una solución de lejía con agua (4:1) como desinfectante general. ·
Desinfectar
las alfombras y moquetas. ·
Vacunar
al nuevo gato o gatito contra las enfermedades infecciosas más comunes (Panleukopenia,
Rhinotraqueítis, Calicivirus, Leucemia...) antes de llevarlo a su nueva
casa. ¿Cómo
puedo evitar que este nuevo gatito contraiga el VIF?
No existe ninguna vacuna contra el VIF. Los
propietarios pueden proteger a sus gatos sólo evitando el contacto de éstos
con otros animales infectados. Las mascotas que viven dentro de casa y que
nunca salen libremente al exterior, al evitar el contacto con las colonias
de gatos cimarrones, están generalmente a salvo de contraer el VIF. Lo
ideal sería que los criaderos y casas donde hay muchos gatos conviviendo
bajo el mismo techo testasen todos sus gatos y aislasen o apartasen a los
gatos infectados. Aunque se ha comprobado la condición general VIF- de
los gatos residentes en un espacio cerrado, todo gato debería ser testado
de Inmunodeficiencia Felina antes de ser trasladado a otro hogar, y sólo
los VIF- podrían entrar en la nueva casa o criadero. Se recomienda un
periodo de cuarentena de unas 8-12 semanas en aquellos casos en que el
gato tenga un historial de probable exposición al virus, como en los
gatos callejeros o abandonados (stray cats). ¿Puedo
infectarme de Inmunodeficiencia Felina por un gato VIF+?
No, la verdad es que ¡NO! Aunque el VIF es
estructuralmente similar al VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana, o
SIDA) y causa en los gatos una enfermedad semejante al SIDA en humanos, es
un agente específico y afecta únicamente a los felinos. Según
muchos estudios, veterinarios, propietarios, criadores e investigadores
expuestos a un contacto directo con el virus del VIF y con gatos
infectados, no han mostrado absolutamente ninguna evidencia de la
enfermedad. Cornell
University College of Veterinary Medicine Trad.
Catherine Soriano 27
diciembre 2001 |