ENFERMEDAD RENAL FELINA

Artículo
traducido del original What
you need to know about kidney disease
CAT
FANCY, July 2003 (pp. 36-41)
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de la trad. Catherine Soriano, julio 2003
La enfermedad renal es la segunda causa de muerte más importante en gatos de avanzada edad. Los riñones son órganos vitales responsables de regular el volumen y la concentración de fluidos en el cuerpo, manteniendo el equilibrio corporal de ácidos-bases, preservando la concentración de minerales como el potasio o el fosfato en los fluidos corporales, excretando la productos de desecho del metabolismo y regulando la presión sanguínea al tiempo que produce eritroproteínas, hormonas responsables de estimular la producción de hematíes.
Cuando
el riñón resulta dañado, no
puede regenerarse. Los animales nacen normalmente con dos riñones funcionales,
pero cuando más del 50% de su función se ve comprometida, comienzan los
problemas. Desafortunadamente, los análisis de sangre y de orina detectan la
enfermedad renal sólo después de que esta haya causado la pérdida de unas dos
terceras partes de su funcionamiento. Llamamos insuficiencia renal a la pérdida
de un 67% de la función renal normal, y fallo renal a la pérdida del
75% de dicha función.

La unidad básica del funcionamiento renal es el riñón (nefrón), y la inflamación o enfermedad de dicho órgano se denomina nefritis. Los glomérulos son las redes de capilares que llevan la sangre a los riñones e inician la producción de orina. La orina es, en esencia, sangre filtrada al atravesar los túbulos renales mediante un proceso de absorción y transporte activo de moléculas y agua. Los gatos normalmente tienen la orina muy concentrada, es decir, que en ella la concentración de agua es relativamente escasa. La orina es retenida en la zona pélvica renal y desde allí pasa a través de los uréteres hasta la vejiga.

Algunas de las enfermedades que afectan a los riñones son la pielonefritis, la glomerulonefritis, la nefrosis, la amiloidosis, la hidronefrosis y la nefritis crónica túbulointersticial. La enfermedad renal se diagnostica en un principio mediante examen veterinario, análisis de sangre y de orina. Con frecuencia, los gatos con insuficiencia renal manifiestan pérdida de peso y deshidratación, a pesar de tener mucha sed y de beber en exceso. Los análisis de sangre muestran un elevado nivel de urea y creatinina. Los de orina detectan una gran concentración de agua (orina diluida), pero pueden no encontrar ninguna anomalía química o celular tras el examen microscópico de los sedimentos. Por desgracia, no es posible establecer una diagnosis más precisa sin realizar una biopsia de riñón, pero, incluso en ese caso, el diagnóstico probablemente no sirva de ayuda para decidir el tratamiento más adecuado. Alice Wolf (veterinaria del American College of Veterinary Internal Medicine, ACVIM) y profesora de medicina de pequeños animales en la Universidad A & M de Texas, asegura que tan sólo realiza biopsias en un 5% de los casos de enfermedad renal. Y muchos otros veterinarios afirman, como ella, que la biopsia sólo está recomendada en casos agudos con unos elevadísimos niveles de ácido úrico.

La
pielonefritis es una infección renal de origen bacteriano. Los gatos
afectados a menudo muestran síntomas de fallo renal si han estado sufriendo la
infección durante años. Los gatos aquejados de una pielonefritis aguda
manifiestan dolor en la zona de los riñones, fiebre, anorexia, letargia y
tienen niveles elevados de toxinas en sangre. En los análisis de sedimento en
orina, pueden encontrarse la bacteria causante de la infección, leucocitos,
hematíes y proteínas. La ecografía revela dilatación y anormalidad ecogénica
alrededor de la zona pélvica renal.
La
pielonefritis no es muy común, y el tratamiento se concentra en controlar la
infección y restablecer la función renal. Se procede a un cultivo de orina
para determinar cuál es la bacteria causante de la infección y elegir los
antibióticos más adecuados para combatirla. El tratamiento con antibióticos
durará unas 4-6 semanas.
Para
algunos veterinarios, la pielonefritis se produce cuando existe otra enfermedad
renal previa, ya que la zona pélvica renal es un área pobre en oxígeno donde
no proliferan las bacterias de forma natural.
La
glomerulonefritis consiste en una lesión immunopresora de los glomérulos,
que se produce cuando los anticuerpos circulantes creados por otras enfermedades
se alojan en estos capilares (glomérulos). No se sabe muy bien por qué se
produce. Algunas de las enfermedades que producen glomerulonefritis
secundaria son la Leucemia Felina, la Inmunodeficiencia Felina, el PIF, el cáncer,
el “lupus” sistémico, la pancreatitis y la poliartritis.
Los
gatos más afectados son los ejemplares adultos jóvenes. No es una enfermedad
muy frecuente, y puede presentarse bajo dos diferentes formas: síndrome nefrótico
y fallo renal.
En
el síndrome nefrótico los gatos pueden mostrar hinchazón por acumulación
de fluídos en la cavidad abdominal, altos niveles de proteína en su orina,
colesterol elevado, albúmina baja, moderada pérdida de peso y anorexia. En
este caso, se hace necesaria una biopsia de riñón para realizar un diagnóstico
definitivo. Si el síndrome nefrótico se diagnostica a tiempo y la enfermedad
se controla, los gatos pueden prolongar su vida meses o años. De lo contrario,
el pronóstico nunca es bueno y la esperanza de vida se ve seriamente mermada.
El
término nefrosis se emplea para describir el fallo agudo renal :
bruscamente, los riñones dejan de realizar la regulación de fluidos y
minerales, por decirlo de otra forma, dejan de funcionar. El fallo agudo se
produce normalmente después de la exposición a substancias tóxicas para los
riñones, por insuficiencia de riego sanguíneo en los riñones o por obstrucción
del flujo urinario. La nefrosis es una emergencia, siempre.
El
pronóstico, pese a ello, puede ser bueno si el tratamiento se inicia lo antes
posible, y la causa del fallo renal se soluciona; pero de lo contrario, se
produce un daño irreversible en los riñones que puede llevar a la muerte al
animal.
El
tratamiento es similar al empleado para otras enfermedades renales, y ha de
continuarse hasta que se cure la afección.
Algunos
gatos afectados dejan de orinar. En ese caso se administran diuréticos que
ayudan a estimular el flujo urinario.
Las
causas de la nefrosis pueden ser también la ingestión de anticongelantes (nefrotóxicos
muy potentes) y los coágulos de sangre en una arteria renal a consecuencia de
una enfermedad cardíaca.
La
amiloidosis es una enfermedad congénita, hereditaria, en la que una
proteína llamada amiloidasa se va depositando en diferentes órganos
(especialmente los riñones y el hígado) de
forma anormal y progresiva . Esta extraña enfermedad ocurre con más
frecuencia en algunas razas felinas como Siameses y Orientales, y raramente en
otros gatos.
Los
animales afectados son por lo general jóvenes, menores de 5 años, y presentan
un cuadro de enfermedad renal crónica. Una biopsia de riñón es el único
medio de confirmar el diagnóstico de la amiloidosis, aplicando una peculiar
tintura llamada “Congo rojo” para identificar la amiloidasa.
El
pronóstico nunca es bueno, porque no existe ningún medicamento capaz de frenar
los depósitos de proteína ni el subsiguiente fallo renal.
Los
gatos afectados deberían ser retirados de cualquier programa de cría. En este
sentido, hay que valorar el trabajo de los criadores de Abisinios, que ha hecho
descender espectacularmente el número de casos de esta enfermedad en dicha
raza.
Los
gatos con obstrucción urinaria desarrollan hidronefrosis, con dilatación de la
zona pélvica renal, hipertensión y destrucción de tejido renal.
Pueden verse afectados uno ó los dos riñones. La causa es, por lo general,
desconocida, aunque se especula con la posibilidad de que se trate de una
malformación congénita, piedras en el riñón o en los uréteres, tumores, o
el cierre accidental del uréter a causa de una ovariohisterectomía.
El
daño irreversible renal se produce unas dos semanas después de la obstrucción
del flujo urinario.
El
mejor medio de establecer un diagnóstico inicial es realizar una ecografía del
riñón afectado. Ha de procederse a la extirpación del riñón dañado, si el
que está sano puede ser suficiente para garantizar una buena vida al gato.
La más común de las afecciones crónicas renales en gatos. La causa es desconocida, pero aparece con mayor frecuencia en gatos geriátricos (de avanzada edad) y se piensa que pudiera ser el resultado del deterioro normal de los órganos con el tiempo.
Es
una enfermedad progresiva, incurable, por ello el tratamiento únicamente trata
de hacer más lento el progresivo deterioro, manteniendo en funcionamiento el
tejido renal sano de la mejor forma posible.
Ninguna
otra enfermedad renal crónica llevará a este estado, también llamado fallo
renal crónico.
En primer lugar, el tratamiento consistirá en rehidratar a los pacientes y estimular la diuresis. Lo mejor, en los casos más avanzados y graves, es suministrar una terapia de fluídos intravenosos; y en los casos más tempranos, como terapia de mantenimiento a largo plazo, fluídos subcutáneos (inyectados bajo la piel). La diuresis consiste en incrementar los fluídos corporales, para estimular la producción de orina y ayudar así a eliminar las toxinas del cuerpo. La Dra. K. James afirma que el suministro de fluídos subcutáneos purifica el organismo, pero que no detiene de forma efectiva la progresión de la enfermedad.

El segundo aspecto de la terapia consiste en la nutrición , ya que muchos gatos con enfermedad renal crónica no comen bien a consecuencia de la náuseas que les producen las toxinas depositadas en su sangre, y por su deshidratación. Por lo general, experimentan una mejoría cuando se les suministra una dieta baja en proteínas. La uréa es un producto de deshecho formado por proteínas mal metabolizadas, que alcanza niveles muy altos en los gatos afectados de enfermedad renal. Algunos gatos rechazan estas comidas dietéticas, en cuyo caso será mejor permitirles comer lo que ellos prefieran, ya que mucho peor sería la desnutrición. Si los gatos enfermos no se alimentan de forma suficiente, perderán más peso y empeorarán. Si el rechazo al alimento es total, entonces habrán de ser alimentados con una sonda gástrica.

El potasio es un nutriente que se pierde al excretarlo por la orina en los casos de gatos con enfermedad crónica. Si los niveles de potasio en sangre llegan a ser demasiado bajos, se hará preciso un suplemento dietético. El fósforo es un mineral que alcanza niveles anormalmente altos en gatos con enfermedad renal. Las dietas específicas para gatos con enfermedad renal controlan los niveles de fósforo; si fuese imposible que el gato tomase dicho alimento, entonces será necesario utilizar medicamentos para reducir el fósforo.
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El
complejo vitamínico B está compuesto por vitaminas hidrosolubles que el cuerpo
pierde a causa de un exceso de orina. Se recomiendan suplementos de vitamina-B.
El
siguiente aspecto del tratamiento incide sobre una enfermedad secundaria que
resulta siempre a consecuencia del fallo renal: la anemia. Muchos gatos con
fallo renal crónico son anémicos a causa de su mala nutrición, el
padecimiento de una enfermedad crónica y larga y la consiguiente pérdida de
eritroproteínas. Si tratamos a los gatos anémicos con inyecciones de
eritroproteínas y suplementos de hierro, podemos aumentar su recuento de hematíes
y hacerles sentir mejor.
La
náusea también es muy frecuente en la enfermedad renal felina, como resultado
de un incremento de ácidos en el estómago y por la gran cantidad de toxinas en
sangre. El tratamiento con famotidina puede reducir las náuseas y mejorar la
calidad de vida de estos gatos.
Otro
problema de los gatos con fallo renal crónico es la hipertensión, así que
tendremos que suministrarles fármacos hipotensores.
El
calcitriol es una hormona producida en los riñones que ayuda a regular el
equilibrio de calcio y fósforo. Cuando hay fallo renal, los niveles de
calcitriol descienden y la glándula paratiroidea produce más parato-hormona (PTH)
para intentar corregir el desequilibrio mineral. Un nivel tóxico de PTH puede
empeorar seriamente la enfermedad renal, así que es preferible suministrar el
calcitriol por vía oral para contrarrestar este proceso en los primeros
estadios de la enfermedad. Aunque este tratamiento ha sido objeto de bastantes
controversias veterinarias...
La
Dra. A. Wolf basa su tratamiento para la enfermedad renal felina en estimular la
actitud, la actividad y la ganancia de peso del gato, y no en el empleo de
medicamentos. Ha visto pocos casos de amiloidosis, pielonefritis o hidronefrosis
en su hospital universitario de veterinaria. Lo más común es enfrentarse a un
fallo renal crónico y progresivo.
Establecer
un diagnóstico claro y definitivo como causa de la enfermedad en cuestión
puede no ser posible sin realizar una biopsia de rinón. Este procedimiento se
realiza en pocas ocasiones, sólo en los casos de enfermedad renal aguda en los
que establecer una causa es imprescindible para aplicar un determinado
tratamiento.
Aunque
la nefritis crónica tubulointersticial es la más frecuente de las affeciones
renales, existen otras enfermedades renales. El problema es que muchos casos de
diferentes enfermedades renales son tratados de forma idéntica,
inapropiadamente.
Trabaja
con tu veterinario si tu gato padece una enfermedad renal, ya que hoy día es
posible conseguir para estos gatos una buena calidad de vida aplicando el
tratamiento más adecuado a cada caso.
Elaine
Wexler-Mitchell,
Médico
Veterinario de la Academia de Medicina felina
Propietaria
de THE CAT CARE CLINIC (Southern California)
Véase tb: